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¿Cómo adaptar la llegada de un gato a la vida familiar?

gato echado con juguete

Bienvenido al mundo de las mascotas. Si te estás planteando traer un gato a casa, enhorabuena, es una experiencia maravillosa, una compañía para ambos que enriquecerá vuestras vidas. Sin embargo, para disfrutar plenamente de su compañía hay algunas cosas de sus costumbres, rutinas, comportamientos, etc. que debes saber, para que la convivencia sea lo más armónica posible.

Cada mascota es única y, si ya tienes un perro en tu casa, es un error muy común tratar a un gato de la misma forma, pero recuerda que son completamente diferentes y no requieren el mismo trato en absoluto. Los gatos son territoriales e independientes, no por nada se han ganado su fama, así que lo mejor es no agobiarlo, aunque te cueste resistirte a acariciarlo y tenerlo en brazos todo el día. Pero vamos por partes, el primer paso es preparar todo antes de su llegada. Es vital crear una zona de confort para él, un sitio tranquilo, limpio, con su camita y su rascador (plano o vertical), un rincón fresco si es verano o cálido si es invierno, donde pueda disfrutar de una buena siesta sin ser molestado. También debes colocar un arenero, para sus necesidades y como no, no te olvides de un comedero y bebedero, donde no dificulte el paso.

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Una pauta muy importante es no abrumarlo el primer día. Seguramente llegará cansado y en lugar de explorar la casa querrá echarse a dormir una siesta, es normal, no seas insistente ni lo sobrecargues con demasiados estímulos, terminarás estresándolo y le causarás una mala impresión el primer día. De a poco y a su ritmo ya inspeccionará la casa con tranquilidad. Tócalo con cuidado, recuerda que un gato es muy diferente a un perro y no debes tratarlo como tal. Así, paso a paso, confiará en ti, en las intenciones de tus caricias y le gustará que le acaricies en el lomo y la cabeza tiernamente, pero sin abusar y, sobre todo, sin golpecitos ni palmaditas, para que no se sientan agredidos.

Las primeras comidas de los gatitos

Una cosa que puede suceder es que, con la llegada a su nuevo hogar, tu gato pierda el apetito y no quiera comer. Es normal, es una situación nueva, no hay que preocuparse sino ayudarlo a que coja confianza en la zona que has acondicionado para su estadía. Ten en cuenta, que los gatos, cuando son pequeños queman muchas calorías. Están en constante actividad física, así que, tarde o temprano irá recuperando el apetito y querrá comer. Lo aconsejable es adoptar (dentro de lo posible) un gatito con al menos 7 semanas de vida, en las que, además, haya mantenido el contacto con su madre y hermanos. De esta manera, ya estará acostumbrado a socializar con personas que lo hayan cuidado y habrá podido beber la leche de su madre las primeras 4 semanas.

Si no ha sido así, es importante darle leche especial para gatitos, con un biberón o jeringa, en la medida y modo correctos, los cuales te indicará el veterinario que hayas elegido para él. Luego, pasará a la alimentación seca, antes de ser combinada con la húmeda. Necesitan un alto aporte de proteínas y minerales como el calcio, magnesio, zinc o fósforo, que son esenciales para el correcto desarrollo de los órganos, tanto del aparato respiratorio, como el digestivo y otros elementos protectores, como el pelaje y la piel. Por lo general se aconseja repartir sus comidas diarias en 3 raciones, ayudándolos a acostumbrarse a racionarla para que logren auto regularse y comer sólo lo que necesitan.

Respetar sus tiempos

Las mascotas, al igual que nosotros, los seres humanos, precisan de un período de adaptación. Es fundamental que se lo respetes y que lo estimules con distintas experiencias, sensoriales, olfativas, visitas al veterinario, convivencia con otras personas, dónde hacer sus necesidades, cuáles son sus espacios de juego y descanso, entre otras cosas, aunque siempre respetando sus tiempos.  Puede ser que tu mascota resulte más sedentaria de lo que esperabas o, por el contrario, que sea más activo de lo normal, sobre todo por la noche. Si esto ocurre, no reacciones gritándole o enfadándote, sino dejándole a su alcance algunos juguetes o tratar de que, durante el día estén más activos, así por la noche duermen mejor.

En conclusión, traer un gato a casa no es algo que se debe tomar a la ligera. Si eres amante de estos felinos debes aceptar de ante mano que respetarás su naturaleza, además de cuidarlos como si fuesen parte de la familia. Debe sentirse a gusto y querido, ya que de ti dependerá su salud, socialización y felicidad. Una responsabilidad que tiene su recompensa y seguro no te arrepentirás…

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