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Como Educar a un Gato

educar a un gato

Los gatos son unos indomables por naturaleza y cuando los ves saltar, trepar y arañarlo todo a veces puedes pensar que es imposible domesticarlos ¿no? Pues te equivocas, con mucha paciencia, constancia y afecto puedes educar a tu gato siguiendo unas 7 sencillas pautas básicas que debes cumplir a raja tabla para que la convivencia entre ambos sea armoniosa y no un dolor de cabeza.

Regla número 1: Premios y recompensas. No necesariamente tienen que ser comestibles. Hacerles mimos, caricias, dedicarle nuestro tiempo para jugar, darle ánimos, todo ello refuerza los comportamientos positivos. Si le demostramos lo bien que lo hizo cuando utiliza su recipiente con arena para orinar o rasca un rasgador en lugar de un mueble, hará que vuelva a repetir esa conducta ya que entiende que es eso lo que se espera de él y no morder o arañar cortinas y sillones.

Regla número 2: Evitar órdenes confusas y contradicciones. Cuando le enseñamos una norma de conducta a nuestro gato debe ser siempre así, no permitirle ninguna excepción puesto que lo único que lograremos será confundirlo, hacerle creer que la regla ya no es válida y seguirá manteniendo el comportamiento inadecuado. Lo mismo ocurre cuando cambiamos la frase con que le enseñamos a hacer algo. Si utilizamos una expresión por ejemplo para que se siente o se baje de la mesa, y luego en otra oportunidad se lo decimos de otra forma le causaremos confusión y no terminará por aprender lo que le estamos enseñando.

Regla número 3: Normas inmediatas a la acción. Es decir, no sirve de nada regañarlo por algo malo que haya hecho hace media hora, no entenderá qué es lo que hizo mal. Lo ideal es indicárselo en el momento que ha hecho la acción, tanto buena como mala. Para corregirle un mal comportamiento lo más efectivo es decirle sólo la palabra “no” o alguna otra cosa, pero sencillo y corto, nunca pegarle o dañarlo físicamente, así, lo único que conseguiremos es que nos tema. También puedes utilizar algún ruido fuerte o rociarlo un poco con agua en alguna parte de su cuerpo en el momento que hace algo no debido para que asocie la molestia que ha sentido con el acto que estaba realizando para no volver a repetirlo.

Regla número 4: Establecer rutinas. El gato, al igual que muchas otras mascotas, es un animal de costumbre. Por eso es muy importante marcarles rutinas fijas, respetadas por todos los miembros de la familia, con horarios de comidas o juego, eso les da tranquilidad y control de su territorio.

Regla número 5: Socialización. Es fundamental, para su desarrollo social que no sea miedoso y arisco, fomentarle su parte social. Para ello, debemos habituarlo, desde sus primeros días, a que esté en contacto con todo tipo de personas, de objetos y de animales. Jugar con él es una forma también de incentivar su socialización, no sólo para que se mantenga en forma y desarrolle sus habilidades felinas como la caza y los reflejos. Para enseñarle a que no te muerda cuando está jugando, la mejor opción es apartarte y dejar de jugar con él cuando lo hace. Al cabo de unos segundos, retomar el juego y repetir el patrón si persiste esta conducta, como hemos mencionado anteriormente, la repetición es una de las bases para su educación.

Regla número 6: Tener en casa los elementos básicos. Tarde o temprano comenzará a afilarse las uñas, y para ello, y que no lo atine a destrozarte muebles y cortinas, deberás proveerte de un rasgador, del tipo que prefieras y colocarlo en aquel sitio en el que tu gato tenga predilección por rasgar. Algo que tampoco puede faltar en el hogar es un arenero donde pueda hacer sus necesidades. Debes ubicarlo en un lugar de fácil acceso, lejos de su comida o agua y con una arena específica para gatos. El lugar debe tener cierta privacidad para que no se sienta incómodo al utilizarlo. No olvides que debe limpiarse de forma regular para que tu felino no lo rechace. Si parece no saber utilizarlo, puedes reubicarlo en el lugar donde suele hacer sus necesidades para que comprenda que es en el recipiente donde debe orinar. También puedes incitarle a escarbar o llevarlo allí después de comer para propiciar que lo haga en el lugar correcto y así poder premiarle después.

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Regla número 7. Lugares altos con fácil acceso. Las alturas son la debilidad de los gatos. Les encanta trepar y subir a sitios altos para mirar desde arriba su territorio. No puedes evitarlo, así que, en vez de regañarlo porque te ha pisado la cama o el armario, en cualquier tienda de mascotas te recomendarán qué le puedes comprar como para que él satisfaga su necesidad, pero sin destrozarte cortinas y manteles.

Y, por último, recuerda que, con cariño, tiempo y dedicación, cualquier gato puede aprender y que son más efectivas las recompensas que los castigos. Así que no te cortes a la hora de mimarlo y achucharlo, que el amor que tú le das, será sin duda bien recompensado.